10 consejos prácticos para iniciarte en la fotografía de productos

© RAÚL MOLINA

 

 

¡Hola! Cuánto tiempo sin pasar por aquí. La verdad es que he escrito un par de entradas durante las últimas semanas sobre cosas que me preocupan en relación a la Fotografía, pero no estoy muy segura de si debo publicarlas o no, si es muy pronto, si he de revisarlas… en fin, que entre arrebato y arrebato me he dicho a mi misma: Beatriz, vale más que pongas los pies en la tierra y te dediques a hacer algo más productivo y sobre todo práctico; así que ahí os lanzo un post con diez consejos fundamentales para iniciarse en la fotografía de productos. Como siempre, muchos de ellos provienen de mi propia experiencia, de todas esas veces en las que me equivoqué u obtuve resultados no esperados 😉. Allá van:

 

  1. QUE NO TE ENTRE LA NEURA: No hay por qué ponerse ansioso. La fotografía still life o de productos está llena de ventajas en comparación con otro tipo de géneros fotográficos. Al contrario de lo que mucha gente piensa, no necesitas un estudio profesional totalmente equipado para comenzar a trabajar. Basta con identificar el lugar idóneo en tu casa y acomodarlo con el propósito de realizar en él tus sesiones. Una ventana grande, preferiblemente orientada al norte y una superficie lisa con un fondo sin distracciones es suficiente para comenzar. Piensa que la fotografía de productos es algo pausado y tranquilo, una disciplina en la que siempre puedes tomarte todo el tiempo que quieras porque no importa la climatología ni dependes de terceras personas para que tu trabajo salga adelante. Relájate y disfruta de tu tiempo y tus recursos, más adelante podrás ir creciendo en todos estos aspectos.

  2. MENOS ES MÁS: Creo que siempre incluyo este tip en todas mis listas de consejos fotográficos, pero es que es cierto; lo sencillo siempre funciona y lo complicado es…(¡repetid conmigo!) pues es eso: complicado. No pienses que la fotografía más compleja en iluminación o técnica va a superar a la más sencilla o que una composición barroca siempre tendrá más fuerza que una imagen en la que solo aparezca un simple vaso de agua. Empieza construyendo tus imágenes desde la base, con muy poquitas cosas. Verás que después es siempre mucho más fácil ir colocando piezas adicionales sin romper la armonía.

  3. NEUTRALIDAD: Nadie duda de la importancia que ha de tener siempre el motivo principal de una fotografía. En fotografía de productos esta importancia se magnifica al extremo. Identificando dicho motivo, no dejamos dudas sobre qué es lo que estamos contando a los demás con una imagen o qué es lo que se pretende vender.  Ayúdate de fondos y superficies neutras para hacer destacar el producto que tú o tu cliente quiere vender. Poco a poco podrás ir incluyendo elementos que, sin restar protagonismo o competir con el producto por la atención del cliente, aporten un valor añadido o apelen a las emociones y las sensaciones para hacerlo aún más llamativo.

  4. ESTABILIDAD: Sí o sí este es un tipo de fotografía que hay que hacer ayudado de un trípode. Necesitas tiempo y estabilidad para componer, para intimar con el objeto y la estética que persigues, para plantear tu técnica cómodamente sin miedo a utilizar velocidades lentas, muy lentas si es preciso. Yo siempre trabajo con trípode y una focal larga (generalmente 100mm) y simultáneamente llevo otro cuerpo con una lente más angular para acercarme y moverme al rededor de la composición buscando otras alternativas, ángulos y visiones. Combinar estos dos tipos de trabajo sobre un mismo setting me ha dado siempre muy buenos resultados y es algo que siempre recomiendo a mis alumnos por las posibilidades que deja abiertas a la experimentación.

  5. PRÊT-À-PORTER: Nadie mira al fotógrafo, solo lo que él o ella están mirando. Por eso muchas veces descuidamos nuestro aspecto y esto, queridos míos, es un error. No es una cuestión de estética, de estar más o menos guapo pero cuando vamos a trabajar en el estudio es muy importante vestirse para la ocasión. Fotografiar joyas, relojes, vidrio o cualquier otro elemento que produzca reflejos es la mar de entretenido cuando llevas un vestido rojo y te ves clonada por todas partes. Si lo pasas mal en el shooting, espera a la fase de revelado y procesado de la información porque te puede dar el chunguerele. Así que opta por un look oscuro y neutro en el vestuario. Si puedes trabajar con unos leggins y camiseta negros mejor que mejor.

  6. UNA SOLA LUZ: No te compliques con la iluminación, sobre todo si estás empezando. Basta comenzar colocando una sola fuente de luz. Puede ser natural (la luz de una ventana) o artificial (un flash de mano, una linterna, un flexo, etc). Lo más importante es que comiences a ver cómo actúa esa luz, qué características tiene y cómo puedes modificarla para tu provecho con reflectores, pantallas, go-bo’s, etc. En cuestión de luces, el menos es más también funciona. Verás que de esta forma vas a aprender mejor y más rápido y que más pronto de lo que imaginas estarás listo para ir añadiendo complejidad a tus esquemas de iluminación.

  7. TOMA NOTA: De todo o casi todo lo que haces. Aunque con el tiempo te será fácil ver una foto y adivinar todo lo que en ella no se ve, si estás comenzando es bueno que dibujes a mano alzada un croquis de tu setting y el esquema de luz utilizado o que directamente obtengas una fotografía de cómo has hecho algo. Puede parecer una tontería, pero esto te va a ayudar a planificar mejor futuras sesiones, a detectar y corregir errores y también a incentivar tu creatividad a la hora de generar ideas nuevas. Existe también una herramienta online llamada Lighting Diagram Creator con la que podrás dibujar muy rápidamente tus esquemas de iluminación y descargarlos en tu ordenador para incluirlos en la carpeta correspondiente de cada sesión.

  8. DO IT YOURSELF: Siempre hemos gritado a los cuatro vientos que no quien tiene el mejor equipo hace necesariamente las mejores fotografías. Es mucho más importante que disponer de una buena equipación, saber usar la que uno tiene por modesta que ésta sea. Luego está el tema de la luz, que es igual para todos y la tenemos al mismo precio: gratis. Verla, entenderla y modificarla de manera acorde al mensaje que pretendemos lanzar va a marcar la diferencia con los demás, así que olvídate de estar a la última y céntrate en trabajar con la luz de una ventana viendo qué posibilidades tiene y modificándola con cortinas, estóres, reflectores caseros, etc. Te aseguro que las ventanas de luz, cabezas de flash y demás equipación de estudio funcionan exactamente igual que esa ventana, así que deja salir al bricomaniaco que todos llevamos dentro y usa todo lo que esté a tu alcance para construir elementos y herramientas que te permitan modificar tu fuente de luz.

  9. DOCUMÉNTATE: Estudia y busca inspiración. Mira lo que otros han hecho antes y piensa en si es posible hacerlo de otro modo o aplicar esto de aquí en aquello de allá innovando y creando cosas nuevas. Dale vueltas a la cabeza y mira muchas fotos. Que sean buenas por favor, que ya se sabe que luego de lo que se come se cría.

  10. SAL AL MUNDO: No te quedes en casa esperando a que te lluevan las ofertas de clientes. Sal a buscarlos, no hace falta que vayas muy lejos. Seguro que en tu zona hay una empresa o negocio familiar que puede estar interesado en dar a conocer sus productos con unas buenas fotografías. Y si no tienes clientes, invéntalos, hazte tu propio briefing con algún artículo que incluyas de forma cotidiana en tu lista de la compra. Antes de utilizarlo o consumirlo, dedícale unos minutos y hazle una sesión de fotografía de producto sencilla. Así podrás ir construyendo un buen fondo de armario en cuanto a portfolio profesional que seguramente después atraerá a nuevos clientes.

 

 

Y aunque mis tips eran incialmente 10, quiero darte un bonus track que vale para todo, pero sobre todo para este trabajo que es tan bonito pero a veces tan solitario y poco reconocido: fotografía aquello que amas, cosas con las que tengas auténtico feeling. Que te importe poco o nada que ya esté hecho o que mil trillones de personas lo estén haciendo en este momento. Qué te gustan las flores, pues fotografíalas hasta que se te caigan las manos ¿dónde está el problema? Date ese gusto y disfruta haciendo eso que te apasiona porque así es como te involucrarás y aprenderás. El primer cliente a quien has de dejar satisfecho eres tu mismo, y eso enlaza directamente con el post que escribí hace más de un mes ya y que aún no me he atrevido a publicar.

¿Qué piensas? ¿Le doy al botón de ignición la semana que viene? 🚀😄

 

 


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