Da respaldo a tu archivo digital sin perder la cabeza

Seguro que si te digo la palabra workflow, como poco te suena ¿verdad?. Lo más probable es que si eres fotógrafa o fotógrafo aficionado y estás acudiendo a la web para buscar información sobre flujos de trabajo estés más que harto de verla aparecer. Pero, ¿qué es exactamente el dichoso workflow?.

No es más que un término anglosajón para definir eso en concreto: el flujo de trabajo u orden adecuado en el que un fotógrafo ha de llevar a cabo un trabajo fotográfico independientemente de que éste conste de una sola fotografía o sea un proyecto fotográfico al completo. Este flujo de trabajo pasa por diversas fases y tiene variaciones en función de si el trabajo corresponde a uno u otro género fotográfico, pero comienza siempre con la planificación de la sesión o toma, y finaliza cuando a ésta se le da salida bien sea en web, en archivo o en imprenta y la copia pasa a dormir el sueño de los justos en un archivador, la nube o un disco duro portátil.

Explicarte cómo hacemos nosotros esto paso a paso sería más largo que pasar un día sin pan y, sin imágenes y audiovisuales que nos apoyen, bastante aburrido la verdad. Por eso en esta entrada me voy a centrar solamente en una pequeña parte del flujo de trabajo, una que es común a todos los profesionales y que te ayudará a prevenir antes de curar: el volcado o transferencia de información y su respaldo en discos duros externos.

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★ TRANSFERENCIA DE DATOS DESDE LA CÁMARA A TU ORDENADOR PERSONAL.

La fase del flujo de trabajo dedicada a la transferencia se refiere ni más ni menos que a cómo pasar las imágenes desde la tarjeta de memoria de la cámara al ordenador en el que solemos trabajar, para después catalogarlas, revelarlas, procesarlas y almacenarlas.

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Tus imágenes más vulnerables son aquellas que sólo existen en las tarjetas de memoria

Una de las decisiones más importantes en este punto es si leer los archivos desde la cámara o si extraer la tarjeta de memoria y leerlos directamente de ella. Existen fotógrafos de moda o de deportes que, dada la naturaleza de su trabajo, necesitan volcar con rapidez material. Habitualmente además, cuentan con personal de apoyo para estas tareas. Estos profesionales suelen extraer la tarjeta de memoria para que su ayudante vaya descargando, volcando y borrando información. Pero seamos realistas, este no es nuestro caso, no estamos a ese nivel de trabajo ¿Verdad?. Si eres fotógrafo o fotógrafa de bodas tal vez sí hayas vivido una realidad muy parecida, pero aún así te recomendamos descargar tus datos tranquilamente y una vez hayas realizado el trabajo desde tu cámara a tu ordenador personal. Es muy importante que lleves abundantes tarjetas con la capacidad necesaria más un par de ellas extra por lo que pueda pasar, pero nunca vuelques y borres in situ durante el evento porque una boda es uno de los encargos más estresantes que podemos acometer, en los que el momento decisivo ocurre en un parpadeo y solamente una vez. Si te entretienes en descargar y previsualizar en el portátil no solo puedes perder información (¿esta tarjeta la volqué o no la volqué?) sino que además no estarás atento a otras cosas de importancia que suceden a tu alrededor.

Otra de las razones por las que te recomendamos descargar directamente desde la cámara, sobre todo si no tienes un gran volumen de trabajo y generalmente no sueles necesitar más de una tarjeta de memoria, es que el mero hecho de manipularla puede doblar o estropear los pines de conexión de la cámara. Esa es una «avería» fea y mejor no tentar a la suerte.

En todo caso te aconsejamos que, una vez termines tu sesión sea esta cual sea, descargues toda la información ya que no hay imagen más vulnerable que la que únicamente se encuentra dentro de una tarjeta de memoria. ¿Pero cómo realizar esta operación de tal manera que todo mi material esté perfectamente asegurado?

★★ REALIZA COPIAS DE SEGURIDAD O BACKUPS.

Puede que ya hayas perdido alguna vez material fotográfico importante. Si no es así cuidado porque es fácil que te ocurra si no tomas una serie de precauciones básicas. No es nada, nada extraño o infrecuente encontrarnos con averías en discos duros, caídas de tensión, virus o simplemente errores de formateo en los que tarjetas o carpetas enteras terminan siendo borradas sin que exista posibilidad de marcha atrás. Si no quieres terminar como Tuzki en sus horas más bajas, te recomendamos seguir estos pasos:

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Cry no more: respalda tu archivo digital ya

① Es muy sencillo. Una vez que ya tienes las tarjetas volcadas en el ordenador y sin borrarlas todavía, debes volver a descargar o copiar directamente todos los archivos a dos discos duros. Éstos han de ser de un tamaño adecuado a tu producción fotográfica. Por ejemplo nosotros manejamos por año dos discos duros Western Digital de 3TB cada uno. Desde que trabajo con esta marca en concreto no he tenido ni un solo problema. Son altamente seguros y fiables y trabajan tanto para PC como para Mac OS. Lo ideal es que estos discos duros estén en dos lugares diferentes de la casa y, si te es posible y tu pareja no empieza a mirarte con cara de pensar «dios mío, esta mujer es la encarnación de la paranoia viva», pon más tierra de por medio: llévate uno a casa de un amigo, de tus padres, al trabajo, etc.
Mientras estos discos albergan el trabajo del año en curso yo los suelo tener en la casa. Cuando ya vamos cerrando años, es mejor mantenerlos geográficamente separados. Puedes tener un pequeño incendio o que los ladrones entren a robar en tu casa (vamos a cruzar los dedos para que esto no ocurra nunca) o un sinfín de catastróficas desdichas que te dejen más frio que los pies de Leo DiCaprio en Titanic. Una vez más: mejor prevenir.

② Ahora sí, revisa que toda la información sin excepción alguna de tus tarjetas de memoria está en tu ordenador personal y también en los dos discos duros. Una vez que estás seguro de que todo es correcto tienes dos opciones. Una es dejar las tarjetas tal como están como medida extra de seguridad e ir borrándolas en función de las necesidades que vayan surgiendo en el futuro. Esta es una buena opción si no tienes mucho volumen de trabajo y puedes llevar una cuenta mental ágil de qué es lo que has volcado y qué no. Para tu salud mental, simplemente te recomiendo que borres y vuelvas a guardar la o las tarjetas en la cámara o en tu mochila. Es aconsejable además, que dentro de la mochila destines dos zonas diferentes a las tarjetas vacías y a las que contienen información para no mezclarlas y caer en pánico en el momento menos oportuno.

③ Tienes también la opción de guardar estos archivos en sistemas de almacenamiento online como iCloud, Dropbox, Flickr o Google Drive, pero ni todos tienen el tamaño que necesitaríamos para almacenar allí el conjunto de nuestras imágenes ni tampoco admiten distintos tipos de formato de archivo, algunos de ellos muy importantes para los fotógrafos como RAW, PSD o DNG . Este es un paso para mi del todo optativo en cuanto a respaldo de archivo digital.Sí uso este almacenamiento para tener siempre disponible en dispositivos móviles trabajos de mi portfolio que mostrar en galerías o a posibles clientes.

④ Recuerda que si es importante hacer un Backup igualmente importante es hacer actualizaciones de esos Backups. Piensa que una vez están en tu ordenador, las fotos pasan a otras fases del flujo de trabajo como catalogación, etiquetado, criba, revelado y posproducción, así que siempre que haya variaciones significativas, es más que recomendable volver a realizar copia de seguridad sustituyendo carpetas o creando otras nuevas. Una vez al mes es suficiente si tu volumen de trabajo (y de paranoia) es normal.

★★★ IMPRIME TUS FOTOGRAFÍAS

Y no, no es que sea una nostálgica o una romántica de la fotografía, que también. Muchas veces me paro a pensar en qué fue del disco floppy o de las fabulosas cintas de audio sony de cromo. Nadie se acuerda ya del láser-disc y muchísimos tipos de conexión que existían hace muy poco, hoy en día simplemente están extintas.
Mi mayor paranoia no es el robo, el incendio, la inundación o un pico de tensión en el suministro eléctrico (por alguna ya he pasado). Lo que más me preocupa a la par que la adoro, es la tecnología en sí misma, lo rápido que avanza y nos deja atrás si no nos espabilamos. Tengo un cofre repleto de DVDs con fotografías que ya nunca recuperaré, no sólo porque esos soportes se estropean con el tiempo y ante eso poco hay que hacer, sino porque prácticamente ya nadie maneja la información de esta manera y pronto dejarán de existir si es que no ha comenzado su ocaso ya.

¿Cómo sobrevivir entonces a la tecnología y su febril evolución?
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Para mi la respuesta está clara: imprimiendo mis fotografías más amadas, aquellas que no quiero perder.

Imprimir es todo un arte. Ya no solo la gestión del color y otros parámetros antes de la salida, sino también la elección del papel, los químicos, el plóter o las tintas. Aquí comenzaría otra paranoia muy enorme, pero esa ya la dejamos para otro post.

Como la perfección no existe y muchas veces buscarla nos distrae de concretar cosas, cabe la posibilidad de que nunca imprimas por miedo a que aquello que visualizas en la pantalla de tu ordenador no termine de verse igual sobre el papel. Tengo buenas y malas noticias para ti. Las malas son que eso nunca va a ocurrir, nunca vas a lograr una réplica exacta sobre el papel de lo que estás viendo en una pantalla porque sencillamente son dos soportes muy diferentes. La buena es que ¡no pasa nada!. Hay técnicas y métodos para lograr que esta disparidad se minimice al máximo, pero lo más importante de todo esto es que imprimiendo podrás disfrutar de tu trabajo o de tus recuerdos siempre que quieras, sin que nadie te los quite. Al fin y al cabo las fotografías son para ver, para tocar, para compartir. Son todo eso y mucho más.

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