El disfrute de deslizar pinceles

Interminable. ¡Parece que esto de la lluvia en Granada no se acaba nunca!, y que conste que no me quejo, lo agradezco. Pero tantos días de encierro en casa es algo a lo que ya no estoy acostumbrada. Será que estoy dando los últimos pasos en mi metamorfosis de vikinga a fenicia, no lo sé, el caso es que aunque bendigo cada pequeña gota de agua que cae del cielo, ya me va pidiendo el cuerpo vestirme de primavera y conquistar la primera terraza de la temporada. En este momento la visión de una ración de calamares a la romana acompañados de una caña a través de los cristales ahumados de mis gafas de sol me hace llorar de emoción. Necesito sol y salir de tapas.

Mientras tanto (tachán) he vuelto a hacer fotos. La experiencia con mis alumnos de Fotografía de Producto en febrero me ha animado a retomar la cámara y a hacer algo tan solo por placer. Desde aquí quiero agradecerles las cuatro semanas tan bonitas que hemos pasado junt@s en las que me han regalado toneladas de inspiración. Y es que debe de ser verdad eso de que todo lo que sube baja y que como si de un boomerang se tratase, lo que uno da luego vuelve. Me siento afortunada de estar rodeada de personas tan creativas como generosas.

El fin de semana pasado desempolvé del archivo unas texturas que tomé hace unos meses con una lente macro dentro de la chimenea de casa. Generalmente creo mis propias texturas y suelo revelarlas y procesarlas convirtiéndolas a negativo para poder utilizarlas después en modo trama o aclarar. Al ver la textura metalizada y manchada del cajón de la chimenea me di cuenta que que podría omitir el paso de invertir la imagen a negativo así que decidí probar y ver qué conseguía.

El resultado te lo muestro en el vídeo que encontrarás más abajo, simplemente para que veas cómo lo hago y que tú misma/o te atrevas a fotografiar tus propias texturas y a aplicarlas sobre tus fotografías. Es muy simple y el resultado es muy artístico, casi pictórico. Yo las suelo aplicar sobre bodegones, pero también lo he hecho con paisajes y retratos obteniendo creaciones la mar de interesantes.

Lo que más me gusta de procesar con texturas es el momento en sí. Una música tranquila, una taza de té y el disfrute de deslizar los pinceles, de pintar las imágenes. Te animo a que lo pruebes porque engancha, es relajante y adictivo.

 

En este procesado he usado una de mis texturas de chimenea; si quieres tenerlas solo tienes que pulsar AQUÍ para descargarlas. También he utilizado texturas de Florabella, que por más que pase el tiempo por ellas, siguen gustándome como el primer día. Estas no puedo compartirlas contigo, pero puedes adquirirlas en su página web.
Este tipo de procesados es muy simple y sencillo (no creas que te voy a descubrir la pólvora), solo tienes que dejarte llevar por tu propia sensibilidad y sobre todo divertirte mucho mientras trabajas. Yo me lo pasé tan bien que no he podido evitar el deseo de compartirlo contigo hoy en el blog.

 

 

 

Un ultimo y rapidísimo vídeo para que veas el «cómo se hizo» de la fotografía y mi primer time-lapse improvisado. El próximo me lo curraré más, prometido 😄

 

 

Gracias por leer, ver y compartir. ¡Te deseo un estupendo fin de semana!

 

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