¿Hacer o no hacer las fotografías que realmente quieres hacer? Esa es la cuestión.

 

Así, como en el primer acto del Hamlet de Shakespeare, me veo un punto perpleja y pensando en que algo huele a podrido en las redes sociales últimamente. No es algo nuevo, pensaréis muchos, pero sí es la primera vez que me decido a hacer una reflexión abierta sobre ello.

Generalmente intento mantenerme fuera de cualquier tipo de discusiones y polémicas en cuanto a gran variedad de temas. En los ámbitos y foros públicos soy como una Suiza neutral en cuestiones de política, religión y… Fotografía: una aburrida integral. En otros círculos más íntimos y por qué no decirlo, seguros, me lanzo abiertamente hasta el punto de ser la más políticamente incorrecta de mis amigos. Ahí ya de neutral nada oigan: ¡el alma de la fiesta!.

Esta especie de bipolaridad que vivo todos los días sobre quien soy en realidad y cómo se supone que debo ser dentro del mundo en el que me ha tocado vivir, me ha hecho pensar mucho sobre qué es lo que está pasando actualmente respecto a la libertad de expresión y sobre todo, con la libertad artística. La libertad para ver, comprender, fijarse o compartir aquello que nos interesa mediante el arte. La libertad para ser y ser honestamente. En otros ámbitos parece estar claro que el individuo tiene libertad para todo o casi todo, pero en relación a lo que entendemos como expresión artística (da igual que sea amateur o profesional), ¿sigue siendo igual?. Paradójicamente y como diría Diego el Cigala, en esto del Arte la cosa cambia. Parece ser que bastante.

Llevo haciendo fotografía con asiduidad desde 2008 y, a pesar de que desde entonces ya comencé a estudiar y formarme en este campo, hasta hace muy poco siempre me ha acompañado la sensación de ser una intrusa y considerar que tenía que pedir permiso o perdón por casi todo. Da la casualidad de que las personas o grupos que me han hecho sentir insegura censurando lo que hacía y lo que no hacía a la vez, tenían menos experiencia y conocimientos que yo, pero aún así consiguieron hacer mella en mi. Primer error.

De pequeña aprendí con un cuento eso de que nunca llueve a gusto de todos, pero no sé exactamente en qué momento de mi vida olvidé esta valiosa leccción y comencé a querer complacer a todo el mundo. Obviamente conseguirlo es un imposible y a lo único que conduce es, como poco y en el mejor de los casos, a un bloqueo creativo del copón. Si además de todo esto añades el efecto amplificador que hoy en día tienen las redes sociales y el hecho de que muchas de ellas se hayan convertido en opinódromos profesionales, la tragedia personal está servida y caliente para todos los fotógrafos sensibles que conozco y entre los que me incluyo.

Con el tiempo y un poco de perspectiva he conseguido identificar cosas de las que huir y otras a las que arrimarse. Alejarse de círculos y personas tóxicas es tan importante como saber con quien debes colaborar y compartir, porque eso es lo que realmente puede hacer grande, útil y productivo tu trabajo. Dejarse llevar por las modas, comentarios o las normas de aquellos que han creado pequeñas aristocracias y nucleos de opinión cerrados e impermeables acabará con tu energía y la estabilidad mental y emocional que debemos tener cuando estamos inmersos en un proceso creativo. Te retirará de esto de hacer fotos, y eso es lo que no debes permitir solo porque determinado estamento dicte lo que mola y no mola fotografiar.

Estas son las conclusiones a las que he llegado y que hoy quiero compartir contigo para que deje de dolerte la cabeza (y a veces también los ojos) cuando publicas, muestras o exhibes tu trabajo, o simplemente si dudas en hacer las fotografías que realmente deseas hacer o las que otros quieren que hagas:

 

    • El mundo no es tan grande como se creía antaño. La Fotografía ha dado buena cuenta de esta cuestión en los pocos compases que llevamos consumidos del nuevo siglo. Hay fotos de todo, desde todos los puntos de vista y con todas las iluminaciones posibles e imaginables. Los Modernos no han inventando nada (aunque ellos crean que sí), así que ¿por qué agobiarse intentando ser el más genuino y original sobre la faz de la Tierra?. Entra en contacto con tu interior, con lo que te apasiona, te preocupa, lo que amas o lo que no deseas olvidar nunca y fotografíalo como si no hubiera un mañana. Hazlo tal y como te apetezca, como creas que debes hacerlo para contar tu historia. Simplemente haz eso.

 

    • Estudia porque sí, no te puedo dar una razón más potente. A lo mejor no todo está en los libros, pero el 90% de lo que tienes que saber está en ellos, una revista o la pantalla de tu ordenador. Lee textos y visiona muchas fotografías. Las cosas que creas y te parecen nuevas no son más que todo lo que has consumido y digerido devuelto al mundo en forma de imagen, así que… ¡cuida lo que comes!.

 

    • Tu valor más importante eres tú mismo. Por eso que te contaba antes sobre la importancia de cultivarte, de nutrirte de conocimientos pero también de experiencias, de viajes, de tertulias y charlas con las más diversas personas. Tú eres el filtro por el que va a pasar toda esa información y, dependiendo de lo bien construido que esté, va a retener más o menos cosas con las que ser creativo, así que se selectivo pero sobre todo muy abierto y proactivo en tu vida cotidiana.

 

    • Rinde cuentas sólo ante ti mismo. No tienes por que justificarte ante nadie más. Basta con ser honesto, con hacer lo que uno quiere y sobre todo saber por qué lo hace. Después si te apetece contarlo, redactarlo en un statement, o enunciarlo para taparle la boca a alguien es decisión tuya. Pero no pienses que le debes una explicación sobre tu trabajo a nadie. Bueno, si te dan una beca millonaria tal vez a tu benefactor, ¡o al jefe!… que también los tenemos y ocurre que rara vez saben de fotografía (no tienen por qué hacerlo).

 

    • Lee o atiende a cualquier opinión sobre tu trabajo, venga de quien venga, sea un comentario experto y cualificado o no. Todo el mundo puede aportar y enriquecer desde muy diversos frentes. Importa lo mismo lo que dice el galerista que no compra tu obra, el comisario que la edita y te da consejos o tu madre, que te lleva viendo 40 años hacer cosas de esas del Arte, desde pegar macarrones en una cartulina hasta hacer action painting con tus primos o encerrarte en un cuarto oscuro a respirar sales de plata y, por qué no, a robarle un beso al chico guapo de la clase. Tal vez ella pueda aportar más que los demás así que no desestimes nada, pero huye despavorido de todo lo que no sea constructivo y te ayude ser mejor persona y mejor artista. HUYE.

 

    • Límate la piel. Hazte una exfoliación en profundidad. Limpia las capas sobrantes y deja espacio para lo aprovechable, para todo lo que se pueda fundir en ti. Con eso te harás una coraza más gruesa y resistente a los ataques del exterior. A veces, en esta profesión hay que caminar sobre el alambre sin red y hacer cosas tan raras como ser sensible y no serlo a la vez. Pon toda tu emotividad en el trabajo y aunque te cueste, sácala de las tertulias llenas de opinólogos gratuitos. Es salud mental. Tus fotos lo agradecerán.

 

    • No tendrás libertad si no eres libre. Por eso, y a modo de corolario, haz siempre las fotos que quieres hacer y no las que otros quieren que hagas. Esa, y no otra, es la verdadera cuestión.

 

Siempre habrá alguien que te juzgue, que te critique, y eso es bueno: no siempre lo hacemos todo bien. No hay nada malo en saber asumir los resultados no esperados y aprender de ellos, pero lo que debes desterrar de tu vida sin vacilación es toda aquella opinión toxica que sea lanzada solo para desestabilizarte, para hacerte dudar o desistir. Opiniones que no aportan nada, que no se basan en ningún conocimiento o lógica por parte de quien o quienes la expresan están sobrando en tu carrera.

Evidentemente, y antes de terminar, quiero dejar bien claro que esta opinión es muy personal y exclusivamente basada en mi experiencia particular. Hace referencia al trabajo fotográfico que realizas como fotografo aficionado o como profesional vinculado a la Fotografía Artística y simplemente aspira a servir de lectura y entretenimiento. Si además ha sido posible abrir alguna luz en tu camino en el caso de que te sientas tan agobiado y extranjero como me he sentido yo dentro del país de las fotos, entonces todavía me sentiré mejor por haber escrito este post. Hacer fotografías por encargo es algo totalmente diferente ya que en ese caso debes poner tus conocimientos al servicio de las ideas y necesidades de otras personas. Aún si así fuera el caso, seguro que algo de lo que has leído también puede ayudarte.
 
Y ya, que me callo ya. Que cada vez que hablo sube el pan, pero que le vamos a hacer. Si lo pide el cuerpo… habrá que darle gusto de vez en cuando, ¿o no?.
 
¿Te sientes inseguro cada vez que publicas tu trabajo? ¿Te han dado mucha leña en las redes? ¿Te ha servido este post de algo? Cuéntame y lloraremos hombro con hombro, pero buscando siempre la sonrisa al final 😉

 

Feliz finde y hasta la próxima. ¡Muchas gracias por venir a leerme!

 

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