William Eggleston

Resumen

Nacido y criado en Mississippi y Tennessee, Eggleston comenzó a tomar fotografías durante la década de 1960 inspirado por la lectura de «El Momento Decisivo» de Henri Cartier-Bresson. ⁠
⁠En 1966 cambió de blanco y negro a película en color, tal vez para hacer el medio más suyo y menos de sus estimados predecesores. ⁠
John Sarkowski, en su periplo como curador de fotografía en el Museo de Arte Moderno, llamó a Eggleston «el primer fotógrafo del color», y ciertamente el mundo en el que consideramos una fotografía en color como arte ha cambiado debido a Eggleston. Él encabeza el movimiento artístico denominado New American Color. ⁠
⁠Las fotografías de Eggleston nos ubican en un mundo aparentemente real pero lleno de simbolismos. En ellas nos habla de la propia sociedad americana en un juego que muestra y oculta la herencia e identidad de este pueblo. ⁠
⁠Además de documento artístico de gran valor, su trabajo es una oda a la constatación gráfica de lo cotidiano, común y ordinario; una fotografía real y sin pretensiones de la vida de los años 70 en el sur estadounidense. Eggleston recoge objetos y personas cotidianos y les otorga nuevos significados especialmente a través del uso del color.⁠ Es el propio color el que se configurará como clave para entender todo lo que ocurrirá en fotografía contemporánea desde este punto en adelante. ⁠

Untitled, Louisiana (Hot Sauce)
The Democratic Forest
© William Eggleston

En «Los Álamos», William Eggleston reúne fotografías capturadas en varios viajes de carretera a través de los estados del sur de Estados Unidos entre 1966 y 1974. Es uno de sus primeros contactos con la fotografía en color, género dentro del cual es considerado como pionero. En ese momento histórico, la fotografía en color dentro de las bellas artes se consideraba frívola o incluso vulgar. Esto no impidió a Eggleston experimentar con técnicas de transferencia que hoy en día ni están vigentes ni han podido ser emuladas por el poderío digital, como el dye-tranfer.⠀⁠
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Los Álamos comienza en la ciudad natal de Eggleston, Memphis y el delta del Mississippi, y continúa sus andanzas por Nueva Orleans, Las Vegas y el sur de California, terminando en el muelle de Santa Mónica. Durante un viaje por carretera con el escritor y curador William Hopps, Eggleston también pasó por Los Álamos, el lugar en Nuevo México donde la bomba nuclear se desarrolló en secreto y a la que la serie debe su nombre.⠀⁠
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Las más de 2200 imágenes tomadas para este proyecto fueron originalmente pensadas para ser publicadas en partes, pero más tarde se abandonó este propósito. Este cuerpo documental fue redescubierto casi 40 años después de que el proyecto hubiera comenzado, siendo estas fotografías publicadas y expuestas por primera vez en 2003 (MoMa). ⠀⁠
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El trabajo de Eggleston en Los Álamos evidencia su inclinación por lo aparentemente trivial: ante la lente de la «cámara democrática» , todo se vuelve igualmente importante, y lo vernáculo comienza a ocupar los espacios del arte.⠀⁠

Untitled, Cars 1982-1985
© William Eggleston

Como fotógrafo, Eggleston se centra en las cosas que la mayoría de la gente probablemente extrañaría: le importan muy poco los motivos llamativos y prominentes que nos llaman la atención, pero en cambio se concentra en la belleza del momento cotidiano, las cosas a veces mundanas y aparentemente normales que no resultan obvias para fotografiar. ⁠

Es necesario concentrarse para no distraerse, pero sus imágenes muestran que ser paciente, prestar atención y reconsiderar lo que creemos importante le brindará muchos temas nuevos con los que trabajar.⁠

Apreciar lo normal también significa aceptarlo. En sus retratos, Eggleston no busca los escenarios más memorables sino aquellos en los que encuentra a sus sujetos. Juega con la luz y las sombras, o utiliza composiciones poco comunes para hacerlos destacar. ⁠
Sigue la máxima de desafiarse a uno/a mismo/a a experimentar en un entorno «aburrido» para sorprenderse de lo creativo que le vuelve dicha limitación.⁠

Untitled 1977
© William Eggleston

Nuestras sociedades tienen una tendencia, no solo en fotografía, al perfeccionismo. Tomar buenas fotos puede parecer un desafío y es tentador intentar estar siempre «a la última» en cuanto a cámaras y lentes con la idea de que así se obtendrán mejores fotografías.⁠
Pero la belleza de una imagen no reside en el instrumento con el cual ha sido capturada y sólo hay una técnica que funcione al 100% a la hora de mejorar nuestra destreza: no dejar de hacer fotos.⁠

❝Te vuelves técnicamente competente, quieras o no, cuanto más tomas fotos.❞⁠

Cuando fotografía, William Eggleston sólo toma una foto, nunca dos, a veces ni siquiera mira por el visor de la cámara y siempre es espontáneo. Aún hoy, afirma tomar fotos todos los días, deambula una y mil veces por sus lugares cotidianos, Leica en mano, encontrando en ellos novedades infinitas.⁠ Las fotos geniales provienen de desarrollar tu propio conjunto de habilidades y encontrar un lenguaje visual genuino, lo que solo ocurre con la práctica. Esto es algo que William Eggleston siempre ha querido compartir con otros fotógrafos y aficionados de todo el mundo. Una visión con la que coincidimos plenamente.⁠

William Eggleston mira el mundo con los ojos de un documentalista: dispara desde ángulos inesperados o cuando los sujetos miran hacia otro lado. Esto crea la impresión de que el fotógrafo no está allí y hace que las imágenes sean aún más íntimas. ⁠
⁠Los momentos más memorables a menudo ocurren sin más, nosotros simplemente deberíamos tratar de capturarlos cuando suceden, sin importar cuán imperfecto sea el encuadre o cuán torcidas sean las sonrisas. La vida tal cual, ese es el imperio sobre el que reinan la cámara y ojo de este gran fotógrafo al que tantísimo admiramos en esta escuela.

Untitled, 1974 (Karen Chatham, left, with the artist’s cousin Lesa Aldridge, in Memphis, Tennessee) , 1974
© William Eggleston

William Eggleston fue uno de los pioneros de la fotografía en color. Adoptó este rol por rebeldía aun a riesgo de no ser aceptado como un artista «serio» por el Art Establishment., e hizo posible que las imágenes de la vida cotidiana comenzaran a ser consideradas como Arte.

En el documental «The Colourful Mr Eggleston», se puede apreciar su forma de trabajar y de ser: la de un aristócrata excéntrico que nunca ha comprometido su integridad por agradar al mundo. Una libertad artística honesta que refresca y encandila.⁠


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